domingo, 6 de mayo de 2012

Cuaderno de bitácora II - mayo 4 de 2012, Fiske Menuco (Gral. Roca)

Ayer me encontré en Choele Choel con Ariel Petruccelli, docente del Instituto de formación docente de Beltrán. Emprendimos viaje hacia allí, donde tuve la oportunidad de conocer a su director (Eduardo), y a Martín Lamas. Tanto Ariel como Martín configuran el tipo de docente que uno querría tener para sí mismo o para sus hijos, tal es su calidad humana y su competencia en el aspecto pedagógico.

También conocí al representante de los estudiantes del Instituto, Pedro Aranda, sobre quien pesa una amenaza constante por parte de los proxenetas y policías del lugar, debido a su valiente actitud de declarar en la causa por la desaparición del obrero agrícola Daniel Solano, en noviembre pasado. Solano tenía ascendente sobre sus compañeros de trabajo, y estaban a punto de declarar una huelga en el campo por incumplimiento patronal del salario prometido. El resultado, su desaparición. Ya se verá cómo se comporta el Poder Judicial, al cual no se debe confundir con la Justicia.

La presentación de "Días rojos..." en el Instituto se vio repleta de estudiantes y docentes, quienes siguieron con atención el relato de cómo efectué la investigación, y la exhibición explicada de imágenes de época.

Ya se había hecho bastante tarde, cuando Ariel planteó la opción de terminar allí la charla, o abrir debate. Nadie se movió de su silla... y continuamos hasta que no hubo más que decir.

A continuación fuimos a cenar con ellos y varios alumnos, compartiendo pizzas y cervezas hasta las dos de la madrugada.

Hoy al mediodía fui invitado a almorzar en la finca de Alicia, una de las asistentes a la presentación, quien vive a orillas del Río Negro; un lugar de tal belleza, que me hizo recordar un poema que escribí a los 17 años, "Elsamor". Pero el hechizo se deshizo muy pronto: con el tiempo contado tomé el micro a Fiske Menuco (Gral. Roca), para llegar justo a tiempo a la presentación en el local de la CTA línea Micheli, de esa ciudad patagónica.

Allí fui recibido por Atos Corte, entrañable anarquista dedicado a la edición de libros de muy buena calidad, desde su Editorial Kuruf, y a su grupo Tierra y Libertad.  En la CTA tuve la oportunidad de conocer a su secretario general, Gustavo, y a otros compañeros, algunos de ellos de origen mapuche, quienes me hicieron el alto honor de regalarme una de las pecheras que utilizan al realizar manifestaciones callejeras.

La presentación fue también allí muy linda y emotiva, y me he sorprendido de seguir encontrando en esta región del mundo a hombres y mujeres que buscan su propio camino, y que no casualmente se asemeja al de Mario Boratto y los trabajadores de la casa Vasena. Le encuentro una sola explicación a este fenómeno: la búsqueda de la libertad y la dignidad, es un impulso inherente al género humano. Ahora es tiempo de dormir; mañana seguiré viaje a Neuquén.


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